Cada día sabemos más y entendemos menos…

La lógica, el esencial

Argumentar o razonar es una habilidad propia del ser humano. A esta habilidad se la conoce como “lógica” y se centra en el estudio de los principios que rigen el razonamiento válido. Es decir, la lógica es el modo en el que nuestro pensamiento piensa. Hay varios tipos:

–          La informal: propia del sentido común

–          La formal: se obtiene a partir de un acuerdo y habla de proposiciones mencionadas con: p, q, r… para las afirmativas, y  –p, -q, -r… para las negativas. Para indicar si una afirmación es verdadera, se utiliza un “1” mientras que si es falsa, con un “0”.

Dependiendo de las conjunciones que se utilicen, el sentido de la oración, y por tanto la interpretación de esta varía.  Una proposición puede ser:

– Un argumento:  p^q     (y)

– Una disyunción: pVq   (o) 

p q p^q pVq
V V V V
V F F V
F V F V
F F F F

 

– Un condicional: p  —   q    (si… entonces…)

p q p   —  q -p -q
V V V F F
V F F F V
F V V V F
F F V V V

 De un condicional podemos deducir dos cosas:

–          Afirmar el antecedente “Ponendo ponens”

–          Negar el consecuente “Tolendo tolens”

Según la estructura de la argumentación, las proposiciones pueden seguir el Juicio Universal verdadero (el cual no te aporta ninguna información), o indicarnos cuando una afirmación es verdadera o es falsa.

El diálogo argumentativo está formado por cuatro etapas: Etapa de apertura, etapa de confrontación, etapa de argumentación y cláusula. Sin embargo, solemos cometer muchos errores a la hora de elaborar nuestras argumentaciones. A estos errores se les denomina falacias.

Las falacias más frecuentes son:

–   La pregunta compleja: lleva consigo una presuposición

–   Argumento ad ignorantiam: no se ha podido demostrar que A es verdadero, y por tanto es falso.

–   Argumento circular: afirmar A y defenderla con argumentos de significado equivalente.

–   Argumento irrelevante: argumento que no viene al caso.

–   Argumento ad hominem: ataque a la persona para quitarle credibilidad.

–   Argumento de autoridad: apelación a una única autoridad.

–   Argumento sentimental: juega con los sentimientos y emociones de otras personas.

–   Argumento ad verecundiam: “Porque lo digo yo”

–   Argumento ad baculum: basado en la intimidación.

–   Argumento ad populum: provoca entusiasmo u otros sentimientos.

–   Argumento ex populo: todo el mundo dice que p es verdadero, por lo que es verdadero.

–   Argumento de la falsa causa: “antes… por lo que la causa es…”

–   Argumento de la pendiente resbaladiza: relación insignificativa entre A y B   y       B y C.

–   Argumento en cadena: “Si haces A1, te pasará A2… hasta llegar a An que no es deseable”.

La lógica es una manera más que tiene el ser humano de razonar y desarrollar su inteligencia basándose en lo más simple y entendible, en ocasiones demasiado evidente.

 De este modo, parece lógico afirmar que la lógica forma parte de nosotros, ya que, lógicamente, es imprescindible para la argumentación y la razón del ser humano.

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